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CONFESIONES DE UNA MODELO ERÓTICA

julio 03, 2020 7 minutos de lectura

No tengo certeza de que en mi infancia se me pasara por la cabeza ser un referente o símbolo sexual de grande, probablemente ninguna niña en su sano juicio desee ser un sex symbol cuando crezca. Tenía sueños como el común de las niñas inquietas, ser azafata, ser una secretaria, ser estrella de rock o ser una modelo de alta costura. Me apasionaban las pasarelas, ver American Next Top Model en la RED, ver maquillajes, peinados y todo el resultado plasmado en una fotografía que, para mí, era la máxima obra de arte por superior a Dalí o a todos esos viejos super reconocidos por pintar raro.

Creciendo me di cuenta que mi perfil no encajaba mucho con lo que veía en la Tele de cabra chica. No tenía los ojos azules o de colores exóticos, no medía más de 1 metro 70, ni tenía mi nariz puntiaguda o mi quijada fina. Sólo era flaca, tan flaca que me apodaron “Pona”, una derivación de las peponas, aludiendo a estas muñecas de trapo con la cabeza grande y “ patas flacas y largas ”. Hasta el día de hoy es mi sobrenombre, la gran mayoría lo familiariza muy rápido porque pocos se preguntan el origen del apodo, sino más bien lo asumen como un juego de palabras. Ahí, de mis 8 años en adelante ya venía aprendiendo, inconscientemente claro, que mi cuerpo era deforme, que no era atractiva, y que no entendía por qué algunas deseaban tanto ser flacas siendo que a mis 14 años aún debía comprar ropa en la sección de niños porque la talla 12 era la única que me quedaba bien.

La adolescencia suele ser dura con todos. Debo haber escuchado a una gran cantidad de gente mayor comentarme que su etapa más difícil fue la adolescencia, y es que es una etapa que nos hace mierda, nos destruye, nos desarma, nos humilla, y si de algo queremos adolecer en esa edad, es de la vida, porque puta que intenté suicidarme a esa edad. Es súper llamativo querer “parar la chala”, porque yo al menos, la pasé como el p*co. Todo fue una mezcla de una situación económica muy pobre, una sinfín de negligencias parentales, responsabilidades que debía tomar que no eran acordes a mi edad, vivir emocionalmente con un abuso sexual a los 6 años no reconocido o ignorado por quienes debería protegerte, una entrada en el mundo amoroso y sexual medio desconfigurado y malentendido, tener un físico que no era atrayente para el “macho” chileno que sólo anda pendiente de las cabras con tetas y poto grande y lindas caderas, en resumen, una pendeja llena de traumas. Quizás cuántas más como yo… Probablemente si hubiese cachado que habían tantas pasando por lo mismo, no hubiese deseado morir tantas veces, porque hubiese entendido que, de alguna forma, era algo natural y que se iba a acabar.

Con una historia de vida muy triste, que podría estar 100 blogs más de Starsex enumerando los trauma que tuve, al fin pude salir de mi casa. Me gradué de 4to medio y con 17 años, “apreté cachete” como dice el buen chileno. Desde ahí en adelante caché que podía controlar de tal manera mi vida con todo lo que aprendí de cabra chica, que ya no era necesario seguir con esta historia triste. “ Ya no quiero más po’ weon ”, me dije en mis tantos viajes mentales, esas voladas que se pega uno cuando te duele el corazón. Lo bueno de la historia triste es que en vez de quedarme en la mierda, mi cabeza (y mi corazón) se pusieron a correr de tal forma que logré entrar a la universidad a estudiar gratis, y una buena universidad pos weón, bueno 2, porque de la Santa María me salí porque no era pa mi (dijo la porra jajaja), y quedé estudiando con gratuidad en la PUCV Ingeniería comercial. “ ¿Ingeniería comercial? Qué chucha! ”

Todos me decían eso y obvio po’, si los que me conocían cachaban que mis sueños eran otros. En el transcurso de mi vida universitaria, y siempre con mi bichito de las artes y la imagen como motor de pasión, se me cruzó una chiquilla que hacía fotos para Suicidegirls.com (SG). Yo a estas “chicas suicide” las cachaba un poco porque me encantaban las modelos con tatuajes, las encontraba demasiado power y muy sexys! Llega esta tipa, modelo chilena de SG y que estaba tomando fotos, a ofrecerme entrar a SG. Yo flotando por las nubes no lo creía. Enamoradísima de ella porque era preciosa, me dice que tengo toda la pasta para entrar a SG y que si me gustaría hacer fotos desnuda. Creo que ni siquiera lo dudé, mi intuición siempre ha sido muy buena amiga mía, y creo que como compensación a la mierda de vida que tuve, mi intuición me ha ayudado de manera muy mágica a tomar buenas decisiones, pero nunca lo sé cuando está pasando. Y ahí me veía yo, un día de Junio del 2014, con mi pelo multicolor y mis pezones perforados tomándome fotos en lencería y terminando a poto pelao para una página gringa de modelos eróticas y alternativas.

Me explicó el funcionamiento, que eventualmente podía ganar algo de plata, pero a mi poco me importaba, yo feliz y alucinando de poder hacer fotos como modelo, ya que esta comunidad acepta todo tipo de cuerpos porque quería romper con el estereotipo de la “guachita rica” de Victoria Secret y que al fin podía cumplir ese sueño de modelo que tenía desde que era pendeja. Los meses siguientes a esto, más fotógrafas oficiales de SG en Chile me contactaron para hacer más fotos, y acá comienza una etapa demasiado importante en mi vida, donde me puedo ver con mi cuerpito delgado,  mi cabeza grande, y mis facciones humildes haciendo fotografía en alta resolución y donde comencé a conocerme desde otro punto de vista.

Es un poco complejo el porqué y el cómo, pero desde ese día, la cantidad de gente que comenzó a interesarse en verme por RRSS, Instagram específicamente, subía como la espuma. Ya en la página, la gran cantidad de usuarios que comentaban mis sets, y les daban amor me parecían de mentira, y es que en mi cabeza, la “Pona” nunca fue atractiva para los hombres, ni para nadie. Comencé a darme cuenta de que en realidad si hay alguien que me desea, y es más!, eran miles de usuarios de la plataforma que me comentaban lo hermosa que era. Poco me costó ser una modelo relativamente conocida, y hoy puedo decir, ya 6 años después de entrar a la página, que aun no creo la cantidad de gente que es capaz de encontrar belleza y deseo en una persona, un cuerpo y una imagen que a la Fay de 16-18 años le parecía horrible, y es que así me lo hicieron sentir, y así lo aprendí yo.

Nunca pensé que podría mantener una vida, y una buena vida, como resultado de un modelaje erótico. Un trabajo sexual virtual, que entrega sexo (sí, sexo no coital) pero consensuado, donde yo elijo qué quiero mostrar, cuándo mostrarlo y cómo mostrarlo, y que el amor propio se me hizo tan familiar como resultado de toda esta gente que me amaba así como soy, toda flaquita y traumada ”. Y así empecé a quererme, “ toda flaquita y traumada ”, y con las lucas que empecé a generar haciendo esto, estoy logrando hacerme cargo de todos estos fantasmas de mi vida pasada, pagándome terapia y sanando la Fay que se odiaba y que quiso matarse cuántas veces.

Estas lucas también me han permitido a mí comenzar una carrera de fotógrafa, aprender de lo que tanto soñé cuando pendeja, y a cumplir sueños que ni siquiera pensé que eran posibles de cumplir. Como toda exposición al mundo, obviamente tiene sus consecuencias, los gajes del oficio, etc. Pero nada se compara a la sensación rica del amor propio que siento cuando veo una foto mía y termino masturbándome porque me encanta lo que estoy viendo. Y esto no es aislado, porque en el momento que empiezas a amarte, te das cuenta de que puedes amar a otros con más facilidad, con menos juicios y menos miedos. Logré enamorarme de mí misma, y no de una manera narcisista, sino de la que necesitaba para perdonarme por haberme odiado tanto, por haber dejado que el mundo me dijese que no era suficiente para nadie y creerme esa weá.

Hoy ya con 25 años, ad portas de contraer matrimonio con el amor de mi vida, cursando el último semestre de mi carrera universitaria y con planes de vivir en el extranjero, puedo decir que esta empoderación sexual accidental que tuve y las fotos a “poto pelao” salvaron mi vida. He soñado, en varias ocasiones, que logro viajar en el tiempo a visitar a la Fay pequeña, la de 8 años, para decitirle que “ la vida se pone mucho mejor más adelante y que siga siendo tan apasionada, empática y sensible como lo está siendo, que eso la va a llevar lejos, y que se
quiera un poco más, porque la vida se encargará de demostrarle lo valiosa que es ”. En el sueño me veo a mi misma, con 20 y tantos años, abrazando fuerte a la Fay pequeña, pidiéndole que resista porque sabrá salir de la mierda y encontrará plenitud, y que ese cuerpito flaquito y esa personalidad sensible, va a ser detonante de deseo para sí misma y para muchos.

El sexo, el coito y el deseo son factores que nos hemos encargado de esconder muy bien conviviendo en sociedad. Si todo esto se nos enseñara de manera natural, sana y realista, otra sería la historia. Quizás cuántas vidas podríamos haber salvado si esto hubiese sido diferente, pero tengo fe en que las nuevas generaciones estamos haciendo un cambio radical en la sociedad para llevarla hacia un camino más tolerante, más sano y lleno de amor, amor por sí mismos y por otros.

Escrito por Fay



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